jueves, 18 de noviembre de 2010

DERECHOS DEL NIÑO.

Los derechos del niño son aquellos derechos que seran reconocidos a todos los niños sin excepción alguna. Todos y cada uno de los derechos de la infancia son inalienables e irrenunciables, por lo que ninguna persona puede vulnerarlos o desconocerlos bajo ninguna circunstancia. Varios documentos consagran los derechos de la infancia en el ámbito internacional, entre ellos la Declaración de los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos del Niño. Estos documentos reconocen a los niños como sujetos de derecho, pero convierten a los Estados y a los adultos , en titulares de la obligación de respetarlos y hacerlos respetar. Pero tambien recuerda que todo derecho va de la mano con un deber , asi que si quieres hacer valer tus derechos cumple tus deberes u obligaciones de los niños y niñas.
La Organización de las Naciones Unidas adoptó una versión ligeramente enmendada en 1946 y el 20 de noviembre de 1959 la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una versión expandida como su propia Declaración de los Derechos del Niño.
  1. El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en esta declaración.Estos derechos serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.
  2. El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.
  3. El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.
  4. El niño debe gozar de los beneficios de la seguridad social.Tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.
  5. El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.
  6. El niño, para el pleno desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.
  7. El niño tiene derecho a recibir educación que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social y llegar a ser un miembro útil de la sociedad. El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres. El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.
  8. El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección y socorro.
  9. El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata. No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.
  10. El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa, o de cualquiera otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Kimbo

UNICEF España lanza su campaña por la supervivencia infantil ‘Mi nombre es Kimbo’

El 2 de noviembre de 2010 se lanza la campaña institucional de UNICEF España Mi nombre es Kimbo. Basada en una leyenda africana, la campaña propone que cualquier persona o institución se ponga en la piel de la infancia de los países en desarrollo. Kimbo representa a los 22.000 niños menores de cinco años que cada día mueren por causas que se pueden evitar con medidas tan sencilla como una vacuna contra el sarampión o consumir agua potable.
Dice una leyenda africana que "había dos niños que eran amigos inseparables. Un día, uno de ellos se puso muy enfermo. Entonces, su amigo le dijo: „Cambiemos nuestros nombres. Así cuando el destino venga a buscarte, no te encontrará‟. Y el niño enfermo se curó". Pau Gasol, Embajador de UNICEF España, ha cambiado su nombre por Kimbo, para contribuir a cambiar ese destino que va a buscar a millones de niños, y para animar a todos los ciudadanos a meterse en la piel de los millones de niños que viven en unas condiciones muy precarias. Con Mi nombre es Kimbo UNICEF España persigue concienciar y movilizar a nuestra sociedad en torno a las principales causas que amenazan la vida de millones de niños, y la necesidad de apoyar el trabajo que consigue cambios http://kimbo.unicef.es/ reales en las vidas de esos niños, posibilitando su acceso a derechos tan básicos como la salud. La campaña ofrece distintas formas de colaboración: cambiar el nombre por Kimbo en , hacerse socio de UNICEF, hacer un donativo o cambiar la foto de perfil en Facebook.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Falsos mitos.


Muchos medios de comunicación y diversos responsables de la Administración Pública, incluso algunos de los responsables de velar por la protección de la infancia, han difundido tres grandes y falsos mitos respecto a estos  Uno de estos tres falsos mitos estriba en considerar que se trata de niños de la calle, incluso ya en sus países de origen. Otro falso mito ha sido difundido con profusión mediante una campaña de criminalización de estos menores y jóvenes. Un tercer falso mito ha consistido en considerarlos resistentes o refractarios a la acción educativa. La mayoría de los menores y jóvenes que llegan a nuestro país no eran niños de la calle en su país de origen, ni tampoco puede considerarse que lo sean en nuestro país.
En referencia a la criminalización de estos menores y jóvenes, tenemos constancia de que los actos delictivos realizados por menores inmigrantes, de cualquier procedencia, son una minoría. No obstante, los medios de comunicación en general, acompañados y reforzados por algunas acciones de las Administraciones Públicas, han amplificado y falseado sistemáticamente las situaciones de conflictividad que en ocasiones han protagonizado algunos de estos menores y jóvenes.
El otro falso mito de considerarlos resistentes o refractarios a la acción educativa se desmiente con la experiencia de trabajo de los educadores de calle y de los centros abiertos diurnos, así como de los de Atención a la Infancia y de Justicia Juvenil. Los menores inmigrantes no se consideran a sí mismos como niños, ya eran autónomos en su sociedad de origen, y tienen claras expectativas laborales.  Los educadores que trabajan en este campo coinciden en destacar el interés que muestran los menores y jóvenes en realizar cursos de formación y de inserción laboral, y la regularidad con que asisten a las actividades.

martes, 2 de noviembre de 2010

NIÑOS EN LAS CALLES.

Es difícil encontrar una definición precisa que pueda definir la enorme variedad de circunstancias en las que estos niños de la calle viven día a día. Sus condiciones son muy heterogéneas, desde niños que pasan todo el día en la calle y duermen en casa, con unos padres poco capacitados para atenderle adecuadamente; a jóvenes totalmente independientes que establecen sus propios grupos sociales, o comunidades de drogadictos dedicados al robo. De cualquier modo, la UNICEF ha establecido dos categorías definitorias de este término:
  • Niños de la calle son aquellos que están relacionados con algún tipo de actividad económica, que va desde la mendicidad a la venta modesta. La mayoría de ellos vuelven a casa al final del día y contribuyen con sus ingresos a la economía familiar. Ocasionalmente pueden asistir a la escuela y normalmente mantienen cierto sentido de comunidad familiar. Debido a la precariedad de la situación económica familiar, estos niños pueden verse eventualmente empujados a una estancia más permanente en la calle.
  • Niños de la calle también son aquellos que realmente viven en la calle, fuera de un medio familiar convencional. Los lazos familiares pueden existir todavía, pero son mantenidos sólo ocasional o involuntariamente.
Los niños pueden terminar en la calle por distintas razones, de las cuales las más típicas son las siguientes:
  • No tienen elección: Han sido abandonados, son huérfanos o han sido expulsados de sus hogares.
  • Eligen vivir en la calle a raíz de maltratos sufridos en su casa, por negligencia de los padres o porque simplemente su familia no es capaz de cubrir sus necesidades básicas.
  • Eligen vivir en la calle por los ingresos que con sus actividades puedan reportar a sus familias. Si esos hogares y familias, como parte integrante de la sociedad, son incapaces de mantener la vida de ese niño, puede por tanto decirse que las razones últimas del abandono del domicilio paterno son las condiciones sociales, económicas, políticas y medioambientales impuestas por el conjunto de la sociedad en que ese grupo marginal se inscribe.
En un informe de 1993, la OMS sugería estos factores como causantes del fenómeno:
  • Desintegración del entorno familiar
  • Conflicto armado
  • Pobreza extrema
  • Desastres (naturales o provocados)
  • Hambre
  • Abusos físicos y sexuales
  • Explotación infantil
  • Desplazamiento social tras emigración
  • Urbanización y crecimiento descontrolado de suburbios
  • Incultura
La orfandad por otros motivos, como epidemias o sida es otra causa que podría añadirse a esta lista. Dentro de las causas es necesario mencionar la falta de resiliencia, esta falta de capacidad de enfrentar un entorno negativo y lograr salir adelante, aprendiendo diversas lecciones que son implementadas para resolver problemas futuros. Debemos preguntarnos ¿a qué se debe que niños en las condiciones familiares, económicas y sociales difíciles no abandonan sus hogares? (cita, Víctor Espino 2006). Por lo tanto, no sólo estamos ante un fenómeno con causas sociales, sino también personales, en donde se debe averiguar como procesó sus experiencias de vida cada niños, niña y adolescente, si tuvieron modelos a imitar para enfrentar o rehuir de los problemas.